Bibliomed enero 2017

Vol.24 No.1 — año: 2017

Tema: Cardiopatías y género

Editorial

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen la principal causa de muerte en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren más personas por ECV que por cualquier otra causa; de acuerdo a cifras de dicha organización, se calcula que en 2012 murieron por esta causa 17,5 millones de personas, lo cual representa un 31% de todas las muertes registradas en el mundo.

Las ECV, impactan  en  forma  diferente  según  el  sexo, aun cuando los individuos tengan la misma prevalencia  de  factores  de  riesgo  coronario. Existen diferencias tanto sexuales (biológicas) como de género (socioculturales) en las ECV, y las diferencias en cuanto a pronóstico entre mujeres y hombres se deben a diversas variables, entre las que se encuentran factores de riesgo de ECV específicos en mujeres, diferencias en las estrategias de tratamiento y manejo de las mujeres en cuanto a la prevención primaria y secundaria de las ECV, así como diferencias fisiopatológicas de las ECV.

Una importante limitación a la hora de identificar el riesgo cardiovascular real asociado en la mujer, es el hecho de que la mayor parte de los datos que han sustentado la evidencia para la elaboración, tanto de guías de prevención de los pacientes con ECV como las diferentes tablas de estratificación de riesgo cardiovascular (RCV), se han extrapolado de estudios realizados con una población mayoritariamente masculina.

Los factores de riesgo tradicional juegan un papel muy relevante en el desarrollo de las ECV, tanto en varones como en mujeres. Sin embargo, aunque existen complejas diferencias en la fisiopatología del riesgo cardiovascular entre varones y mujeres en las fases tempranas de la vida, tales diferencias se minimizan con el paso de los años y la mujer iguala, e incluso supera el riesgo cardiovascular respecto al varón tras la menopausia.

Entre los factores de riesgo más importantes se pueden mencionar: la edad, dado que la prevalencia de ECV aumenta con la edad tanto entre los hombres como entre las mujeres, aunque los episodios de enfermedad arterial coronaria (EAC) entre las mujeres aparecen en promedio aproximadamente 10 años antes que entre los hombres; la hipertensión, ya que desde los 65 años en adelante, las mujeres muestran una mayor prevalencia de hipertensión que los hombres, por otra parte en las mujeres que toman anticonceptivos orales, la hipertensión es de dos a tres veces más frecuente que en las mujeres que no los toman; la diabetes por su parte, es un factor de riesgo de EAC relativamente mayor para mujeres que para hombres pues aumenta el riesgo de la mujer para EAC de tres a siete veces, mientras que el aumento es solo de dos a tres veces en los hombres diabéticos; la dislipidemia es también más frecuente en las mujeres, dado que de manera notable cambios adversos del perfil lipídico acompañan la menopausia, entre los que se incluyen niveles aumentados de colesterol total, LDL-C y triglicéridos, y niveles disminuidos de colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (HDL-C); el tabaquismo igualmente puede resultar más nocivo en las mujeres que en los hombres, pues las mujeres fumadoras fallecen 14,5 años antes que las no fumadoras, en tanto los hombres fumadores mueren 13,2 años antes que los no fumadores.

Por último mencionar que la inactividad física es también un factor de riesgo habitual para EAC, dada su asociación con presión sanguínea elevada, así como incremento del nivel de colesterol y deficiente metabolismo de la glucosa; en este sentido, el comportamiento sedentario es también más habitual en las mujeres que en los hombres.

Resulta imprescindible entonces que los facultativos y profesionales sanitarios estén conscientes de tales disparidades e intenten superarlas, a fin de lograr el diagnóstico de ECV en las mujeres de forma más efectiva y aportarles estrategias de tratamiento basadas en la evidencia para ambos sexos.

En Cuba, en el año 2015, con relación a las diez primeras causas de muerte, las Enfermedades del corazón ocupan el primer lugar con una tasa de 218,3 por 100 000 habitantes según indica el Anuario Estadístico de Salud. El 67% de las muertes por esta causa ocurre por enfermedades isquémicas, de ellas, el 43% por infarto agudo del miocardio. Se presenta además sobremortalidad femenina, para otras enfermedades isquémicas agudas del corazón, enfermedad isquémica crónica del corazón y enfermedades reumáticas crónicas del corazón.

A continuación se presenta bibliografía actualizada sobre las cardiopatías y su relación con el género.

Lic. Sonia Santana Arroyo
Servicio Diseminación Selectiva de Información (DSI)
Biblioteca Médica Nacional
Cuba