Bibliomed marzo 2017

Vol.24 No.3 — año: 2017

Tema: Nacimiento Pretérmino. Prevención y control

Editorial

A nivel mundial, la prematuridad constituye la primera causa de muerte en niños menores de cinco años. Se estima que cada año nacen unos 15 millones de bebés antes de llegar a término. Asia meridional y África subsahariana representan la mitad de los nacimientos del mundo, más del 60% de los bebés prematuros y más del 80% de las 1,1 millones de las muertes del mundo debido a complicaciones por nacimientos prematuros.

En los países de ingresos bajos, una media del 12% de los niños nace antes de tiempo, frente al 9% en los países de ingresos más altos. De igual modo, las familias más pobres corren un mayor riesgo de parto prematuro.

Por otra parte, existe una dramática brecha de supervivencia para los bebés prematuros dependiendo de dónde nacen. En este sentido, la mitad de los bebés nacidos a las 24 semanas sobreviven en países de altos ingresos, sin embargo en países de bajos ingresos, la mitad de los bebés nacidos a las 32 semanas siguen muriendo debido a la falta de atención efectiva, factible y económica, tales como el calor, apoyo a la lactancia y cuidados básicos para las infecciones y dificultades respiratorias.

Como estrategia para la prevención de las complicaciones y las muertes debidas al parto prematuro, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece directrices sobre la atención prenatal que incluyen intervenciones esenciales tales como: asesoramiento sobre la dieta saludable y la nutrición óptima, el consumo de tabaco y otras sustancias; las mediciones ecográficas del feto, que ayudan a determinar la edad gestacional y a detectar los embarazos múltiples, así como un mínimo de 8 contactos con profesionales sanitarios a lo largo del embarazo, a fin de identificar y tratar otros factores de riesgo, como las infecciones. Igualmente, facilitar el acceso a los anticonceptivos y promover su empoderamiento también puede contribuir a que disminuya el número de nacimientos prematuros.

La OMS ha publicado también una serie de nuevas directrices con recomendaciones para mejorar los resultados obstétricos en casos de prematuridad. Las directrices incluyen, por un lado, intervenciones destinadas a la madre como: administrar inyecciones de esteroides antes del parto, administrar antibióticos si la madre rompe aguas antes de tiempo y administrar sulfato de magnesio para prevenir futuros trastornos neurológicos en el niño; y por otro lado, intervenciones destinadas al recién nacido como: cuidados para mantener una temperatura idónea, sistemas seguros de administración de oxígeno y otros tratamientos que ayuden al lactante a respirar con mayor facilidad.

En Cuba, el Sistema Nacional de Salud realiza extraordinarios esfuerzos para incrementar la sobrevida de los bebés pretérminos y su incorporación a la sociedad con una mejor calidad de vida. Para ello, todos los recién nacidos prematuros son atendidos en salas de cuidados intensivos neonatales, con los equipos y medicamentos necesarios para enfrentar las complicaciones. También el Programa de Atención Materno Infantil insiste en prevenir las patologías resultantes de la atención intensiva que generan discapacidad. Asimismo, las embarazadas son objeto de pesquisa frecuente como parte de la evaluación sistemática de las condiciones asociadas al riesgo de parto prematuro.

A continuación se ofrece bibliografía actualizada sobre la prevención y control del nacimiento pretérmino.

Lic. Sonia Santana Arroyo
Servicio Diseminación Selectiva de Información (DSI)
Biblioteca Médica Nacional
Cuba